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¿Contouring, Strobing o Baking?

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¿Te gusta el maquillaje, pero estás aburrida de llevarlo siempre igual? ¿No sabes qué es lo que se lleve este año? ¿Quieres intentar algo nuevo, pero no sabes por dónde empezar? Bienvenida al club.

 

Si ves el maquillaje como un accesorio que te permite cambiar cada día, aquí te contamos sobre algunas técnicas que te pueden gustar.

 

Partamos por la más conocida y que ya lleva algunos años marcando pauta, el “contouring”; una técnica que permite (sólo con maquillaje) definir y realzar tus facciones y rasgos.

En el contouring, la gracia está en el juego de luces y sombras que seas capaz de crear, para así esculpir el rostro en base a lo que se quiera destacar. De esta manera se usan los tonos claros en las partes de la cara que quieras resaltar (pómulos, barbilla, frente, etc.), mientras los oscuros serán para atenuar las facciones que quieres disimular.

 

Una variación de esta técnica que se hizo muy popular en los últimos años es el “strobing”, que se basa en el efecto óptico producido al iluminar mediante destellos de luz. Para algunos se trata de una versión más simple, ya que a diferencia del contouring, el strobing sólo usa tonos claros para resaltar.

 

Para unificar la piel fácilmente, disimular manchas, imperfecciones y líneas de expresión, lo que se usa ahora es el “baking”.

Lo que debes hacer es aplicar tu base y corrector de ojos como lo haces normalmente y sobre éstos, unos polvos translúcidos sin brillos y dejarlos actuar por al menos 10 minutos. La idea es hacerlo sobre zonas estratégicas como la zona T y el mentón o en cualquier punto de la cara que se quiera disimular.

 

Jugar con el maquillaje ya no es solo cosa de estilista. Ahora es muy fácil, sólo debes elegir la técnica que más te acomode.

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