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Consejos básicos para aprender a meditar

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La meditación es una práctica milenaria que tiene sus orígenes en Oriente, sin embargo, hace ya varios años se ha vuelto una práctica común en el otro lado del planeta. Ésta consiste en un ejercicio mental, donde a través de la atención plena y consciente, entrenamos nuestra mente para llevarla a un estado de paz y calma interior.

¿Cuáles son los beneficios de esta práctica?

Según un artículo sobre meditación y cerebro de la Universidad de Standford en Estados Unidos, se ha podido comprobar que la meditación produce mejoras positivas en la salud mental y física.

El estudio demostró que meditar permite que determinadas zonas del cerebro se transformen potenciando algunas de sus funciones. También aumenta la capacidad del cerebro para aprender cosas nuevas y memorizarlas. Por último, la persona gana conciencia del cuerpo, de su respiración y sentidos.

Así lo detalla el psicólogo Rodrigo Jarpa. “He visto cambios profundos en pacientes que han comenzado a meditar, bajan el nivel de estrés, reducen la ansiedad, mejoran sus relaciones de pareja y obtienen una mayor confianza de ellos mismos”.  

Muchas veces lograr meditar es muy difícil. El celular, el trabajo y las tareas de la vida diaria nos impiden lograr la concentración necesaria para llegar a este estado de serenidad.

Es cierto que los expertos y más avanzados en estas materias logran un estado zen en cualquier parte, pero si quieres partir con esta práctica o recién estás comenzando, te invitamos a seguir estos consejos:

1) Un lugar tranquilo

Es importante elegir un lugar adecuado, que no tenga muchas interrupciones y que logres la comodidad necesaria. No es recomendable hacerlo en la cama porque seguramente de la relajación pasarás directamente a una siesta y ese no es el objetivo. Es importante sumergirse con todos los sentidos y concentrarse en la actividad que se va a iniciar.

2) Aceptar los pensamientos

Cuando comenzamos la práctica los primeros pensamientos que surgen son la lista del supermercado, las tareas del colegio de los niños, la junta con las amigas, los pendientes del trabajo, etc. Eso es completamente normal, no te sientas frustrada por eso y es importante aceptarlos y dejarlos ir. Una vez que hayan pasado esos pensamientos, amablemente, debes volver la atención hacia ti, hacia la respiración, el presente y las sensaciones corporal.

3) Incorporar la meditación a tu rutina

Como todos los nuevos hábitos, en un principio siempre costará hacerlo de la manera óptima, sin embargo, la práctica hace al maestro. Es importante que puedas incorporar la meditación a tu rutina diaria, que todos los días destines al menos 10 minutos para ti. Muchas veces las tareas de la rutina hacen difícil poder encontrar el espacio para uno, pero una vez que lo empieces a practicar diariamente, tú cuerpo y tú mente te lo empezarán a exigir y así se transformará en un nuevo hábito.

Y tú, ¿qué esperas para empezar a meditar?

 

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